El Gobierno bonaerense tuvo, en su primer año de gestión, un extenuante tire y afloje con los gremios estatales. Los empleados de la Ley 10430 llegaron a acuerdos más tempranos. Pero con sectores como el de los médicos de hospitales y los judiciales, las tratativas fueron mucho más trabajosas e incluyeron largos conflictos con medidas de fuerza.
Con los docentes, fue un capítulo aparte. El gobierno de Vidal logró garantizar el año pasado el inicio de clases el día que estaba pautado. Eso fue exhibido como un logro porque hacía varios años que no ocurría. Sin embargo, la relación con los gremios docentes se empantanó y derivó en un alto nivel de litigiosidad, con varios paros a lo largo del año.
Para este 2017, la administración bonaerense apuró un acuerdo salarial que incluye una cláusula de revisión pero que contempla una pauta del orden del 18 por ciento para todo el año.
El frente más complicado lo tienen otra vez con los maestros, que se fueron de vacaciones con la advertencia de que todavía reclaman una recomposición de los salarios de 2016 antes de empezar a discutir el 2017.
Ya se ve en el horizonte un nuevo año con conflicto en el comienzo de clases. El Gobierno espera avanzar con las negociaciones en febrero, pero reconocen que el panorama es más difícil que con el resto de los gremios bonaerenses.
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